MERCENARIA
Compartimos la gravedad de tu crianza y muchas veces hasta las lágrimas. Aunque yo te di a luz y no será ella quien ostente con orgullo tus logros ni se culpe por tus fracasos, nunca olvidarás la seguridad de sus brazos, que te protegieron del llanto, la ira y el miedo; brazos que suplieron a los míos en mis ausencias y en tus zozobras.💙
Tampoco te resultarán ajenos los latidos de su corazón. Corazón subrogado que te albergó como parte suya durante tanto tiempo. Corazón en el que creciste fluyendo, como su propia sangre, por los rincones más secretos y sus enrevesados capilares, perfundiendo con tu olor y singularidad su propio espíritu. Espíritu capaz de todo, incluso de entregar sus mejores bríos en una batalla que no le pertenece, a cambio… a cambio de casi nada…


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